sábado, 29 de junio de 2013

PINTURA III - Proyecto personal

 

"Maravillosa pintura , el inicio es excesivamente bueno y ese trago final de Puleva de fresa cumple una perfecta obra ,simplemente fástastico pequeño David Lynch"
-El Hada del Porno, crítico cinematográfico

"¡Germán es un arterrorista peligroso! ¡Cuidado postmodernos y contemporáneos! ¡Una cinematobestia anda suelta y fuera de control! No os pongáis ni expongáis donde mira su ojo ciclópeo de fuego y balas. ¡Tirará a dar! ¡No dudéis en buscar refugio bajo los curators en flor"
-Fernando de la Rosa, reconocido pintor y crítico en sus ratos libres


En el momento en el que me enteré de que el proyecto final podía no ser un cuadro propiamente dicho, vi el cielo abierto. Podía tirar por donde mejor me desenvuelvo: audiovisuales.
Y, obviamente, como el ingrato que soy, realicé un vídeo en el que critico sin pudor el hecho de que pueda presentar un vídeo como trabajo de pintura. 


 UNA PEQUEÑA INTRODUCCIÓN
COMO SURGIÓ LA IDEA DETRÁS DE PINTURA III


La idea empezó a tomar forma después de ver el documental "Pintura Otra" (sobre el cual hago un comentario en este mismo blog). De todas formas, algunos de los puntos principales a tratar ya se intuían en mi trabajo final para audiovisuales de 1º de carrera, un corto de acción sobre la escalada de violencia titulado "La Toalla"


En cierto momento, uno de los personajes principales interpretado de forma paupérrima por un servidor, menciona que está realizando el storyboard de un trabajo para audiovisuales. Menciona efectos de vídeos del MovieMaker, imágenes de políticos superpuestas y música de Pink Floyd reproducida al revés. Y empieza a comentar "es como una metáfora..." antes de ser interrumpido por otro de los personajes. El comentario se queda en eso y el corto sigue su historia, hasta que después de los créditos, como un pequeño bonus, aparece una representación de dicho "trabajo" (la cual subiría como vídeo suelto a modo de broma)

La razón por la que metí esta pequeña pulla fue porque antes de empezar el trabajo, nuestro profesor de audiovisuales nos pasó una selección de vídeos de alumnos de años anteriores. Y me impactó el ver que todos menos uno seguían un patrón peligrosamente similar. No había trama, no había guión, eran simplemente imágenes en  movimiento intentando transmitir algo que no quedaba claro. Al parecer es lo que llaman "videoarte".

Ciertamente me indigné y lo vi como un problema. ¿No hay cabida en Bellas Artes para la narrativa tradicional? ¿Para que un vídeo sea arte es necesario que carezca de sentido? O, si lo tiene ¿es necesario para entenderlo leer el manual de instrucciones? Yo siempre fui partidario de que todo el significado de un film se pudiera exprimir a base de verlo, y volver a verlo, y volver a verlo; y si te apetecía profundizar más, pues mirabas entrevistas con el director o ponías los extras del DVD, pero que eso sólo funcionara como un agradable añadido, no una necesidad para comprender la obra.

De ahí que decidiera meter esa pequeña parodia dentro de mi vídeo de narrativa tradicional (por el cual me enorgullezco de decir que obtuve Matrícula de Honor). Pero eso me hizo pensar en dar un paso más allá: ¿Y si hiciera una parodia del "videoarte" tan bien hecha que pudiera pasar por un trabajo genuino? Comenté con algunos compañeros si sería capaz de colar algo así, explicación previa incluida, y luego de alguna forma destapar el velo y desvelar que aquello que se estaban tomando en serio y ya planeaban puntuar no era sino un chiste. Naturalmente parecía una idea descabellada y arriesgada, pero fue lo que dio lugar al nacimiento de

PINTURA I, EL VÍDEO DENTRO DEL VÍDEO
(DENTRO DEL VÍDEO DENTRO DEL VÍDEO)


El principio del vídeo (al que durante el proceso de creación denominé Pintura I, por motivos que explicaré), aunque no vuelva a mencionarse en el resto de la trama, juega un papel importantísimo a la hora de marcar el tono de este trabajo. Porque, a diferencia del trabajo-broma de La Toalla, este lo realicé como un trabajo que podría realmente ser presentado como proyecto individual. No quería hacer un vídeo mal hecho, con la intención de ridiculizar al videoarte, porque lo que busco con este corto no es desprestigiar este tipo de vídeos, sino reivindicar la validez artística de lo que no se considera videoarte.

Cuidé minuciosamente la presentación y encuadres de este minitrabajo. De hecho me siento bastante orgulloso de la limpieza de imagen y fluidez de los primeros planos. Quería que el espectador que viera el vídeo por primera vez pensara realmente que estaba viendo un trabajo real. Hasta preparé una explicación del mismo:

"El vídeo es una metáfora del paso del tiempo y el miedo a lo desconocido, a lo que vendrá. A ver más allá de lo que se nos presenta.
El metrónomo marca inexorablemente el paso del tiempo. A diferencia de un reloj, que muestra con exactitud la hora y nos ubica en esa ilusión creada por el hombre, el metrónomo simplemente marca el ritmo, recordándonos que el tiempo sigue su curso, sin importar las frágiles construcciones que las personas crean en torno a él.
La figura de la mujer representa el sexo y la vida, pero sus ojos están tapados por gafas de soldador que le impiden ver y lleva un casco que cubre su cabeza, contrastando con la desnudez de su cuerpo. El hombre intenta protegerse cerrando los ojos ante temas tabús como la muerte y el sexo, pero igual que el tiempo no puede detenerse, esos dos conceptos siempre continuarán en su existencia.
La mujer habla y de su boca salen palabras que no comprendemos. El sonido que se escucha es en realidad fragmentos de una estación de números rusa. Las estaciones de números han sido objeto de especulación desde la Guerra Fría, y me encanta el paralelismo que se puede realizar con el tema que trato. Todo el mundo con una radio puede escucharlas, pero nadie entiende qué es lo que quieren decir. Son códigos militares de los cuales sólo los que tengan la carta de desencriptación pueden sacar sentido, pero el hecho de que cualquiera pueda oírlas hace que mucha gente gaste años intentando descifrarlas, aun sabiendo que en el caso de que lo consiguieran los mensajes pudieran ser nimios o insatisfactorios. Igual que la vida pasa a plena vista ante nuestros ojos sin que logremos encontrarle una explicación, mientras los filósofos siglo tras siglo buscan respuestas.
El efecto de desgaste de VHS es también una referencia a Platón; el hecho de que al copiar una cinta de vídeo la copia pierda calidad, hasta llegar a un punto en el que no se reconoce el original me pareció ideal para representar la idea de que la realidad que percibimos no era para el más que una copia de una copia..."
Sí, sí, ahora que sabéis que el vídeo era de mentira seguro que pensáis que son gilipolleces cogidas por los pelos, pero yo estoy seguro de que habría colado.

No me avergüenza admitir que tenía preparada una versión extendida del mismo, montada para que pudiera hacer un bucle (para poder presentarlo de forma continuada en un museo, como se muestra en el corto) como "salvavidas" en caso de que no pudiera acabar el trabajo a tiempo. Sí, habría presentado el trabajo-broma como trabajo real, con la ironía que eso conlleva. Tampoco sería el primero en defender algo en lo que no creo, hay mucho San Manuel Bueno Mártir en el mundo del arte.

El caso es que Pintura I es por decirlo de alguna manera una representación del trabajo estándar que puedes encontrar en Bellas Artes. A pesar de que el videoarte se encara supuestamente contra la narrativa tradicional, parece que sigue una serie de pautas casi de academia: ¿cuántas veces habremos visto primerísimos planos, cuerpos femeninos desnudos o semidesnudos, timelapses de nubes, gotas de agua? Algo que intenta plantearse como transgresor ha acabado creando una especie de "canon" que resulta mucho más repetitivo que la más cliché de las tramas.

Y encima hace que una persona normal al intentar apreciarlos se quede con esta cara.



VIDEOARTE O CORTO DE ACCIÓN

Como mencionaba antes, a los 30 segundos se produce la primera transición de género del vídeo. Aún así, el espectador tiene otros 30 segundos para darse cuenta de dónde se ha metido; el estruendo del primer disparo hace las veces de tiro de salida para que tanto el ladrón como el ritmo del vídeo salgan a la carrera.

Esta es una de las escenas más trepidantes y complejas que he realizado nunca. Quería un contraste absoluto con la estaticidad de trípode de Pintura I, así que cámara en mano realicé un montaje en paralelo en el que se desvela que estamos siendo testigos del robo de un museo.

Fui consciente de que el ritmo aquí era importantísimo, y que bajo ningún concepto podía permitirme un fallo desde el tiro hasta la huida del coche, así que le di importancia al animatic en esta sección:

Obviamente muchas escenas tuvieron que ser modificadas, algunas por limitaciones de escenario y otras por limitaciones de personal (al no ofrecerse ningún guardia de seguridad a aparecer, el profesor Balbino se ofreció amablemente a cubrir ese puesto), pero el ritmo seguía ahí. También siento que la expresión de Balbino hace que se salga un poco el tono de la escena, aunque afortunadamente dos segundos después el espectador ya tiene otra cosa en la que pensar.

La idea del montaje en paralelo entre el estruendoso asalto del ladrón y la recarga pausada de la escopeta de su compañero fue una decisión a posteriori; me pareció que sería una buena idea equilibrar la velocidad de la acción, entre otras cosas para que el espectador pudiera asimilar lo que estaba pasando con más facilidad. También sirve como justificación para las breves elipsis que se producen mientras el ladrón se mueve a través del supuesto museo; si todas las secuencias de su línea se pusieran una detrás de otra se observarían incoherencias de raccord.

Porque precisamente, en el aspecto técnico, la principal dificultad fue la de transmitir la sensación de continuidad entre las acciones; para esto me ayudé de primeros planos con el fondo desenfocado o sobreexpuesto. Por ejemplo, la escena en la que el ladron rompe la vitirina donde se encuentra la obra a robar pierde bastante salsa si se ve "en crudo":


Finalmente, el que se podría considerar "primer acto" del vídeo concluye con la transición entre la huida en coche y la entrega de la obra robada. La noticia del robo es de extrema importancia, ya que expone aspectos de la trama y su trasfondo que no pude desarrollar adecuadamente por problemas de tiempo y presupuesto. En concreto hay una serie de detalles que pueden pasar desapercibidos a primera vista.

Evidentemente el personaje de Marcel Rodrigueras es una amalgama de Duchamp, Piero Manzoni, y toda la tropa de conceptuales famosos de mediados a finales del Siglo XX. La mención a una "segunda guerra civil española" sugiere que la realidad en la que transcurre el vídeo no es exactamente la nuestra (aunque elegí la fecha como guiño al 23-F). Y es que, en un principio, la idea era que la ambientación de todo el vídeo (hasta la última transición) fuera retro-futurista, diesel-punk o como quiera uno referirse a la estética de universo distópico ochentero de obras como 1984 o la película Brazil.


Desgraciadamente, eso supuso un esfuerzo demasiado laborioso y arriesgado, tanto a la hora de elegir decorados como de postproducción, así que la idea se quedó en eso.


UN FILM POCO CONOCIDO DE EUROPA DEL ESTE

La escena de la entrega fue donde decidí utilizar audio ruso en casi la totalidad del vídeo. Como sabe todo aficionado a la creación audiovisual, las voces en exteriores (y en interiores, qué leches) son un dolor a la hora de montar si no tienes un equipo de micrófonos profesional (y aún así). La solución siempre pasa por doblar las voces en postproducción, que es lo que yo tenía asumido hacer.


Y entonces uno de los actores me dio la idea de doblarlo en ruso. Lo dijo en broma, pero me di cuenta de que la ocurrencia podía salir bien: para empezar quitaba de un golpe cualquier problema a la hora de doblarlo, y muchos videojuegos dejan sus archivos de audio libres para su utilización por la comunidad modder. Igualmente, podría usar fragmentos de noticiarios rusos reales para las secuencias de transición. El audio mejoraría sustancialmente y, lo mejor de todo, podría hacer un guiño al tópico de que las pelis que ve la gente intelectual o artista son siempre films de europa del este en blanco y negro y versión original subtitulada (supongo que Ingmar Bergman habrá tenido mucho que ver con dicho tópico. Total, ruso, sueco o noruego, si suena raro seguro que es todo muy intelectual). Así pudimos realizar la escena sin preocuparnos en absoluto por el ruido del taller de escultura o por equivocaciones en la interpretación. A fin de cuentas, las frases en ruso se podrían adaptar a las expresiones de los actores sin mucha dificultad.

Antes de pasar al siguiente punto (la segunda transición "reveladora" del corto) me gustaría comentar un par de curiosidades respecto al rodaje de esta escena.

La primera es que en el guión original los ladrones se ponían nerviosos con motivo de que el contacto no apareciera. Uno de ellos (el interpretado por Pablo Cano) se mostraba mucho más agresivo y paranoico que los demás, quienes intentaban decidir qué hacer con la obra robada (quedársela e intentar venderla en el mercado negro, destruirla, dejarla allí). Finalmente la discusión desembocaba en violencia. Pero al romperse el bidé en la primera toma del primer plano, hubo que cambiar el guión de forma express.

La segunda es que durante la discusión iban a mostrarse una serie de planos del bidé reminiscentes de cierta escena del Señor de los Anillos. Estos planos siguen presentes durante la pelea, y cualquier fan de las películas sobre el libro de Tolkien podrá identificarlos. 

LAS TRANSICIONES



Finalmente se desvela que todo formaba parte de una "performance" del artista Marcel Rodrigueras. Él era el que había encargado el robo de su propia obra a tres criminales inestables para luego dejarlos a su suerte confiando en que acabaran recurriendo a la violencia entre ellos. Como nota curiosa cabe destacar que la snuff movie a la que se refiere el personaje se titula "Pintura III"; mientras que el bidé como tal se llamaba "Pintura II". En ningún momento del vídeo se especifica cual es la "Pintura I", pero como ya mencioné al principio mi idea original era que la introducción hubiera sido identificada como tal (yo sigo llamándola Pintura I porque es el nombre que le daba a los archivos correspondientes mientras montaba el vídeo).


La idea del artista contratando a tres desequilibrados para que robaran su propia obra es también una crítica a la costumbre de muchos contemporáneos y conceptuales de realizar su obra sólo de forma teórica para su construcción por otras personas. En esta parodia llevada al extremo, la labor del artista se reduciría a contratar por teléfono a los ladrones, pagarles por adelantado la mitad y luego esperar a ver qué hacían. "Qué bien vivo", comentaría el personaje. Posteriormente hace una serie de comentarios que refuerzan el concepto de que la línea de tiempo que observamos en el vídeo no es la real

En esta última escena me siento orgulloso del montaje correspondiente a la transición, en el que se pasa del escenario del tiroteo al telediario documentando la exposición, y de esta al salón de la casa del artista. Menos satisfecho me siento de los últimos planos, que tal vez pequen de haber sido realizados demasiado aprisa, pero al menos cumplen su cometido.


Finalmente y para redondear la trama, aparece algo de estática desvelando que lo que vemos también forma parte de un vídeo, cosa de la que parece darse cuenta el artista. La secuencia final muestra el proyecto de Sony Vegas en el que yo mismo monté el vídeo, justo antes de renderizarlo definitivamente. Con esto hago una crítica de doble filo, ya que a fin de cuentas, todo este vídeo no es sino un trabajo para Pintura III. Al igual que el Marcel Rodrigueras, yo he expuesto lo que es básicamente un vídeo de tres tíos matándose a tiros para una asignatura que tradicionalmente consistió en pintar cuadros.

Los créditos finales conservan el carácter ochentero que en un inicio quería darle a todo el vídeo. En cierto punto llegué a considerar la opción de grabar el corto en un VHS y entregarlo como bonus, pero no habría aportado mucho (salvo tal vez la presencia natural de algunos artefactos típicos del vídeo)


CONCLUSIONES Y DETALLES TÉCNICOS


Con este vídeo noto que he dado un salto cualitativo respecto a mis anteriores trabajos. Podría decir que es el primer vídeo en el que, a la hora de montar, miré los planos o el resultado de los efectos y pensé "esto es justo lo que quiero". Creo que puedo agradecer esto al hecho de que el año pasado decidiera practicar con una descabellada miniserie que no era más que una excusa para practicar con efectos especiales (Eugenesia Compartida) y durante el verano con un pequeño corto de "terror" ideado, grabado y editado en menos de una semana con el que quise experimentar con planos y diversas técnicas para darle un aspecto medianamente profesional a la imagen.

A finales de verano también realicé mi primer trabajo por encargo, un videoclip para una banda local de Heavy Metal. Aunque el resultado no pueda considerarse muy discreto o comedido, el cliente manda, y aprendí muchas cosas durante la realización del mismo. Y a pesar de todas las chispas, el fuego y las explosiones, también acabé satisfecho con el resultado de los planos. Al reconsiderar esto, me doy cuenta de que tanto el videoclip como Pintura III son los únicos vídeos que he realizado estando el 100% del tiempo detrás de la cámara. Y me gusta. 

Sin embargo y por muy orgulloso que me sienta de este trabajo debo admitir que hay una serie de cosas que debería haber pulido. Aparte de ciertos detalles anteriormente mencionados, siento que tal vez el ritmo sea excesivamente acelerado, dificultando la comprensión de la trama innecesariamente. Quizás la duración ideal de Pintura III habría sido de unos 7-10 minutos. Por no querer caer en el típico pecado del cineasta amateur de arrastrar los planos y hacer que algunas secuencias resulten insoportables, he creado un vídeo con ritmo de videoclip. Así podría haber profundizado algo más en el personaje del artista sin caer en la sobre-exposición aburrida e innecesaria.

Y ahora pasemos a los detalles técnicos.

El vídeo fue grabado con una cámara Reflex Canon 550D. Las Reflex digitales con opción de grabar vídeo son una alternativa excelente a las camcorder tradicionales, y ofrecen una flexibilidad y nitidez de imagen más que aceptables por menos de 1000 euros.

Para montarlo, como tengo costumbre desde hace unos años, he usado el software Adobe After Effects CS6 para la postproducción de escenas individualmente, y Sony Vegas Pro 11 para el montaje final (como puede observarse en la última escena)



Algo curioso es cómo conseguí el efecto de VHS: con una grabación de Stock de libre uso bajo licencia Creative Commons 3.0,  simplemente la puse encima del resto de capas y le bajé la opacidad. Con esto conseguí que se superpusiera el aspecto de "ruido", pero también quería que se produjera distorsión. Así que creé una capa de ajuste que afectara a todas las capas y le añadí un efecto de mapa de desplazamiento que utilizara como referencia la capa de la grabación de VHS defectuoso. Así conseguí una distorsión que se sincronizaba con dicha grabación.

Para el resto de efectos utilicé lo típico, efectos de la librería Action Essentials superpuestos. Para las transiciones y otros detalles usé puntos de Motion Tracking (rastreo de movimiento), máscaras de transparencias y el extremadamente útil pincel de rotoscopia (el equivalente en vídeo a la varita mágica del Photoshop). 

Me he dado cuenta también de la importancia de tener un buen equipo de sonido. Aunque tenga que seguir doblando mis trabajos, para la siguiente vez preferiría tener a mi disposición un gatófono (desconozco el término técnico adecuado)
Para la música he usado principalmente clips del maravilloso compositor Kevin MacLeod, quien en su página Incompetech ofrece un sinfín de piezas musicales de uso totalmente libre (Royalty Free), aceptando donaciones y encargos específicos como medio de remuneración.

También he usado un fragmento del tema "clockwork", del juego surrealista francés gratuito OFF.

En los créditos suena un tema de James "Perturbator" Kent. No sólo es totalmente laxo con temas de reclamación de copyright en Youtube, sino que además en su página oficial se pueden escuchar todos sus temas íntegramente, así como comprar sus álbumes por el precio que tú quieras poner.
 Como detalle final y a petición del profesor, la escena final está capturada mediante el Screen Recorder del programa gratuito aTube Catcher. Es un pequeño programa, muy versátil, que permite entre otras cosas descargar vídeos de YouTube, cambiar formatos de vídeo, y realizar capturas en vídeo de la pantalla de tu ordenador.

Y eso es todo, amigos.

viernes, 28 de junio de 2013

Metrópolis - Pintura Otra

"Pintura Otra" es el título de este reportaje de Metrópolis en el que nos presentan a una serie de artistas que han transgredido los conceptos básicos de lo que es la pintura realizando básicamente cosas que no son pintura y llamándolas así.

En ocasiones se presenta como una prueba de que la pintura está vivita y coleando, que las nuevas tecnologías, la fotografía, la edición digital, los nuevos medios, no han impedido que la pintura siga reinventándose, pero si para esto lo que hacen es enseñarme esculturas y performances, mal vamos.

Si bien la obra de Guillermo Mora sí que me parece un enfoque nuevo e interesante al concepto de pintura, y, aunque personalmente no me llame mucho la atención, aprecio el trabajo de Patricia Gómez y María Jesús González, es con Esther Mañas con quien empiezo a preguntarme si aquí no hay algo que no cuadra.

Su obra, aunque interesante, empieza a pasar del límite que separa la pintura de la escultura. Vale que se pueden poner muchos ejemplos de pintura que entra en la tercera dimensión, ya sea aplicando gran cantidad de materia o mediante la adición de objetos con volumen, pero me parece algo rebuscado llamar pintura a estructuras tridimensionales de barras o cuerdas. Aún así muchas de sus piezas siguen siendo bastante pictóricas.

Y luego está Elena Bajo. Con ella la cosa se desmadra. Incluso hace una performance (perdón quiero decir pintura) en exclusiva para el programa. No voy a entrar en detalles como la performance en sí incluye todos esos detallitos que me repatean del arte moderno (artista entra dando un par de pasos solemnes, la mirada en el vacío, y comienza a recitar con voz monótona un rocambolesco poema), porque sé que ahí entrarían mis gustos personales subjetivos. Pero lo que no es subjetivo es que llamar pintura a una performance de este estilo es tan absurdo como realizar una película y decir que es un cuadro.

sábado, 15 de junio de 2013

Jeff Koons

¡Jeff Koons! En el documental visto en clase nuestro amigo afirma que no es kitsch.  Me hizo gracia dicha afirmación mientras aparecía en pantalla una de sus obras, la reproducción de un perro-globo de unos 10 metros de alto construida en brillante acero. Eso para mí es casi la definición gráfica de kitsch. Lo mismo puede decirse que sus obras de porcelana con sus numerosas referencias a la cultura popular. Además, el tío es de los que se encarga del diseño de sus obras y luego manda a cuatro negros a hacer el "trabajo sucio".

Todo esto le ha hecho recibir muchas críticas. ¡Tan pop, tan kitsch, eso no es arte, es merchandising!

Pues a mí me gusta. Me gusta el arte pop. Me gusta lo kitsch y no lo considero una afrontación directa al arte tal y como lo conocemos, hace tiempo ya que la definición kantiana de arte quedó obsoleta y peores cosas nos han colado.

Y me alegro de que Koons gane monstruosas sumas de dinero por su obra. Me parece genial. Pero lo que no me parece genial es que sobre su estatua Pantera Rosa (de la serie Banalidad), suelte que obviamente la pantera rosa es una representación de la masturbación femenina. Parafraseo un poco pero creo recordar que lo que decía era "¿Y qué otra cosa puede hacer una mujer en un baño con la pantera rosa? Obviamente masturbarse".

No, Jeff Koons, obviamente no. Es este tipo de chorradas por las que mi familia no me toma en serio desde que empecé Bellas Artes.  A lo mejor algún freudiano podría sacar esa conclusión pero los freudianos siempre sacan esa conclusión. No se puede dar por hecho algo así como concepto principal de una obra, porque dudo que nadie lo interpretara así a la primera. Para darle explicaciones absurdas y pseudointelectualoeróticas a obras descontextualizadas ya existen los conceptuales, y a nadie le caen bien los conceptuales.

A no ser, y lo veo plausible, que diga ese tipo de cosas para causar provocación. Como sus obras semipornográficas con Cicciolina. Olé sus huevos. Me cae bien.